Ser madre como Patty Smith


Pierdo la paciencia más de lo que me gustaría. Ser madre y ser impaciente no es una buena combinación. Al contrario. Una vez, cuando mi hija y yo estuvimos solas durante varias semanas, me dejé notas pegadas por la casa para que me recordaran que la urgencia juega en contra siempre.


Aixa De la Cruz, en una entrevista en Babelia, comenta que desde que tuvo a su hija ha entendido los peligros que conlleva su nuevo rol. Me guardo este párrafo:


“La familia siempre privilegia el abuso. Ser madre es como llevar una pistola cargada y hacer todo lo posible por no disparar el gatillo. Hay una relación de autoridad, una tendencia al abuso de poder. Un grito para un niño no es un grito para un adulto, por mucho que hayas tenido un mal día. Hay que ir con sumo cuidado: cualquier pequeño traspiés deja unas secuelas increíbles”, asegura. No es partidaria, sin embargo, de abolir la familia. “Lo que quiero hacer es convertir ese espacio cerrado en un lugar de paso para mucha gente. Hay que diluir todo lo que tiene de tóxico”, responde. “En realidad, centrarlo todo en la familia impide los movimientos colectivos y políticamente relevantes que puedan producirse en el futuro”.


Ser madre es domar los monstruos.


Veo el primer capítulo de la serie In my skin. Una adolescente inteligente que escribe poesías que no son románticas se hace cargo de una familia con un montón de problemas. En el primer episodio, la chica, después de emborracharse y drogarse con sus amigos, llega a casa y su madre monta una escena en la calle en un brote causado por su enfermedad mental. La chica resuelve. La chica se hace cargo. La chica, al día siguiente, se pone de nuevo el uniforme y va al colegio y se ríe con sus amigos en la clase de gimnasia. Como si nada. La chica se inventa una vida y una madre que no es esa madre. La chica miente para tener una vida de chica adolescente que no se ocupa de una familia en escombros. La chica escribe un poema fabuloso. 





Pienso en la pistola cargada que mencionaba Aixa De la Cruz

Pienso que no estamos a salvo de ser peligrosos para los hijos. 

Pienso que guardamos violencia. 



Mientras friego los platos escucho a Irene Escolar y a Israel Elejalde hablar de Finlandia, la obra de teatro de Pascal Rambert que estrenan en Madrid. Cuentan que es la historia de una pareja de actores con una conversación pendiente que se reúne en una habitación de hotel en Finlandia para tenerla. Tienen que hablar de su separación y de la hija de ambos. Dicen que el texto va de muchas cosas, de la separación, claro, pero también de la dificultad de ser humano, de las contradicciones que tenemos, de las violencias que ejercemos sobre los niños. Y de cómo, no importa quién seas, de dónde vengas, qué formación tengas, o cómo pienses, puedes convertirte en un animal que defiende un territorio y en este caso, apunta Israel, el territorio es una niña. Uf.


Imagen de la obra Finlandia. Foto: Vanessa Rabade



De nuevo la pistola cargada.

El peligro

La violencia que somos. 


Anatxu Zabalbeascoa entrevistó en noviembre de 2020 a Patti Smith para El País Semanal. Esa entrevista forma parte del libro “Gente que cuenta”, publicado por Círculo de TizaLa entrevista es excelente y se puede leer completa aquí.


Patti Smith, la rockera de larga melena gris y ropa de hombre que puede dar patadas en un escenario habla de leer a Rimbaud y a Nerval como guías. Del arte como un viaje de descubrimiento. También habla de ser madre; de la madre que ha sido ella: 


“Me criticaron algunas feministas cuando me mudé a Detroit con mi marido para cuidar a mis hijos. Hay que dar muchos pasos para conseguir ser libre. Se es porque uno se cuestiona cada decisión. Hay gente que busca una identidad en la pertenencia a un grupo, pero la tienes que buscar en ti mismo. Ser madre no me oprimió. Pero entiendo que a otras personas pueda sucederles. Para mí el sacrificio es parte de nuestra evolución como seres humanos. Cuando uno se sacrifica, crece”.


Cuando la entrevistadora le pregunta si siempre se ha sentido libre, contesta:


“Sí. En la pandemia lo he pensado: no he dejado de sentirme libre a pesar de estar encerrada. Creo que es un privilegio, una conquista mental que uno logra cuando dedica su vida a no molestar y a hacer algo que le permite crecer como persona”. 


Patty Smith. Foto: Karen Sheinheit



No molestar.

Crecer.


Es lunes por la mañana y escucho a Anatxu Zabalbeascoa en Hotel Jorge Juan. Habla de su libro. De arquitectos y personalidades de la cultura a los que ha entrevistado. Del libro de sillas que escribió hace tiempo. De tener el tiempo de ver lo que tienes delante. De pasárselo bien mientras uno busca las cosas que le importan. Apunto. Dice que para hacer buenas entrevistas hay que callarse mucho. Pienso que eso es útil también para las conversaciones de la vida. Cuando al final de la conversación el entrevistador le pregunta por un lema que tenga guardado para la vida, Zabalbeascoa se queda con una frase de su madre que dice que aún no ha puesto en práctica: Si quieres ser feliz como dices, no analices.


Ser madre es decir frases que se conviertan en lemas, aunque no se practiquen.


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